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Palabrarmas

Requiere tiempo usar estas armas. Usar la poesía, el verso, la palabra. Se cargan en silencio. Se disparan en la noche, el amanecer, la calma, en medio del tedio se disparan. Pocos saben o dicen quién es el que aprieta el gatillo, el que habilita el alma. Alma se llama el interior del cañón por el que salen las balas. Alma se llama el interior del cañón que transitan las palabras. No sólo es tiempo lo preciso, también hay un valor asociado con alzar el arma, plena de vocablos, de sentidos y sonidos resonantes, de temblores y denuedos. Animarse de tener coraje, animarse de darse ánimo, animarse de vestir el ánima, el espíritu, el alma del arma de las palabras. ¡Hay que animarse a usar las palabras! Decirlas parece fácil, una sucesión de disparos, como tiros al aire. Pero caen, golpean, a veces matan, aun las palabras perdidas pueden matar y matan. Recibirlas, en cambio, escucharlas, puede ser una balacera, un acribillamiento de palabras, pueden ser una caricia o un...

Poder podemos

Hoy leía online un panfleto lleno de resentimiento que decía ser descriptivo de cierto tipo de “pelotudo argentino”, que volcaba la balanza del odio al otro polo, como suelen hacer los panfletos, mientras aparentaba hablar en nombre de todos y todas. Estuve a punto de engancharme en la disputa, de tontear un rato, de polemizar para tener razón y, como siempre, no llegar a nada. Poco importa que fuera el argumento de un extremo, bien podría haber sido la justificación del otro lado y me hubiese pasado lo mismo, pero de pronto se me pasó el ansia de disputar, recordé el eterno retorno de lo idéntico, volví a Nietzsche, lo traje de nuevo a la conciencia, al corazón y pude trascender. En los últimos tiempos he leído muchas veces: “Volvieron estos, pero luego volveremos nosotros…este modelo atrasaba, ahora nosotros sacaremos el país adelante…ellos nos llevan a la ruina, nosotros somos la solución…”. Sin decir quién es quién, el mismo discurso se le puede atinar a cualquier fuerza po...

Uróboros

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Vino la locura disfrazada de gesta Y el descaro envuelto en falsa naturalidad Llegó un ruido oscuro queriendo ser sinfonía Una enorme agresividad fue pasada por franqueza La “ maleducación ” y la pereza Fueron exhibidas como el noble carácter nacional Lo degradaron todo en cuanto decían protegerlo. Creamos un monstruo de millones de cuerpos Autoantropófago, análmico Desgastado en morderse la cola Con un resentimiento agrio Añejo Que quiso evocar un elixir Que sólo logró engordar bolsillos En lugar de inspirar auroras Y de mostrarnos Sabiamente En el espejo. Entonces, de pronto, brotó un sortilegio Mordimos algo duro Y temiendo degradarnos Hasta el nivel del excremento Volvimos a empezar a levantarnos Sin advertir que nuestras propias fauces Seguían adheridas a la cola, sin remedio Y en la ilusión de construir lo nuevo Comenzamos otra vez el mismo cuento Divididos y valorados, viejamente, sólo por lo externo Sin declamar tan...

Mi poder

No puedo sufrir por vos ni puedo alegrarme en tu lugar. Así como no puedo vivir en tu nombre, morir en tu turno sería cargarte con mi peso, con una cruz y una culpa que yo no cargo, que yo no tengo. Puedo acompañarte en tu dolor sin que me duela y estar ahí. Puedo transitar a tu lado cuando sos feliz y serlo yo, si lo soy, al mismo tiempo. Puedo apreciar tu existencia mientras vivo la mía. Puedo verte morir y seguir mi camino en paz aunque me apene no verte vivir. Puedo morir y dejar un nuevo espacio en tu cielo para que sigas pulsando y latiendo en este hondo e inmenso Universo donde cada uno somos todo permanentes pero a veces imperceptibles. Osvaldo C. Trossero 2015

Aceptación

Siento un rumor en mi mente incesante, auténtico, presente no es de verdad o de mentira no representa la realidad, tampoco la fantasía es un rumor de palabras de ideas de miedos de añoranzas de mezclas de revotes, neuronas chispeando cataclismo de impulsos eléctricos mensajes químicos ondas magnéticas interferencias ambientales malamente nominadas como “inteligencia” Siento una esclusa cerrada a la altura del cuello que no abre ni se mueve cuando con fuerza intento remover su bloqueo rodar el molinete que mantiene ocluida mi cabeza hirviente y mi cuerpo escindido como si fuera un paquete atado con hilo sisal embrollado hasta que apriete. Necesito expresar en chorros de palabras bruscos, enormes, erosivos lo que guarda mi mente aunque no valga nada o sean pepitas de oro y caigan en catarata ahí revueltos, guardados en esa calabaza que es mi cabeza o sean ideas sin norte añejando la nada en una enorme ca...